¿Cómo se garantizan buenos tratamientos sanitarios si no se dispone de material médico de calidad?

tratamientos sanitarios

España es uno de los mejores países del mundo para vivir, según la ONU. En su Índice de Desarrollo Humano, un indicativo que elabora anualmente y que califica las políticas de cada país, España se posiciona como el quinto mejor país del mundo para vivir.

Este índice mide variables como la economía, la educación y la salud. La salud, por ejemplo, se mide utilizando la esperanza de vida al nacer mientras que la economía se analiza utilizando el PIB per cápita como uno de los parámetros principales.

En el caso de la salud, que a menudo es considerada como una de las grandes señas de identidad de España en el mundo y todo un motivo de orgullo, el buen estado de esta disciplina se debe en gran parte a la valía y la vocación de los profesionales, que en la última década se han visto sometidos a muchos recortes tanto en sueldos como en precarización de las condiciones laborales.

Por fortuna, la recuperación económica que está viviendo España los últimos tres años permite poco a poco recuperar esas condiciones laborales para los trabajadores del sector de la salud.

¿Qué importancia tiene el material médico?

No obstante, cuando se habla de que la sanidad y el sector de la salud en España es tan potente por la valía de sus profesionales, no hay que dejar de lado la calidad de las infraestructuras y el material médico.

Cuando importantes empresarios realizan donaciones a la sanidad española siempre se plantea un debate político sobre la idoneidad de estas donaciones, pero nunca se pone el foco en el material médico, porque se entiende que ese material tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de decenas de miles de pacientes.

El medio y el mobiliario de un hospital juegan un papel muy importante en la seguridad del paciente, además de la gran influencia que tienen sobre la respuesta a su tratamiento. En todas las disciplinas sanitarias, un material médico de calidad ayuda a alcanzar esos objetivos de mejora de calidad de vida y que los tratamientos sean realmente efectivos.

Y el material médico no se limita exclusivamente a equipos o dispositivos de salud, sino también a mobiliario o elementos que garanticen el bienestar de pacientes y familiares. Resulta muy difícil de justificar que los ciudadanos tengan que llevarse horas o incluso días en salas de espera o pasillos de hospital porque no tienen acceso a una habitación o espacios de tratamiento más cómodos.

En el caso de las camas, por ejemplo, la mala calidad y los equipos obsoletos provoca que los trabajadores sanitarios tengan que realizar un sobreesfuerzo derivado de la movilización de personas con limitaciones físicas. Esto se traduce en los peores casos en la aparición de lesiones músculo-esqueléticas y un mayor porcentaje de absentismo laboral.

¿Qué entendemos por dispositivos o material médico?

Cuando se habla de dispositivos médicos en realidad lo que se hace es integran en un gran conjunto toda una serie de equipamiento y material que va desde un simple termómetro hasta equipos de diagnóstico sofisticados y muy caros, pasando por mobiliario como camas.

En el conjunto global, se calcula que dos tercios de los países de bajos ingresos no disponen de una política nacional de tecnología sanitaria capaz de asegurarles un uso eficaz de los recursos mediante una planificación, evaluación, adquisición y gestión apropiadas de los dispositivos médicos.

De algún modo, esa tarea la realizan ONGs alrededor del mundo que suplen la ineficacia o imposibilidad de los gobiernos nacionales para atender las necesidades sanitarias de su población.

Los dispositivos médicos ayudan a salvar la vida o prolongarla. Hay ejemplos para todos los gustos, desde estuches de disección hasta camillas ajustables y como no, unidades de radioterapia para el tratamiento del cáncer o las incubadoras que necesitan los recién nacidos prematuros.

Otros dispositivos médicos que mejoran la calidad de vida y que son más coloquiales son las gafas, las prótesis, los correctores dentales o los hemodializadores, que sustituyen la función renal.

España es un país que causa envidia a nivel mundial por su acceso a la sanidad, tanto de carácter público como privado. Los centros de salud, clínicas y hospitales en nuestro país cuentan con material médico de calidad. En cualquier caso, esto no debe ser suficiente, pues la sanidad y la industria médica avanzan y el objetivo debe ser estar continuamente renovando los dispositivos médicos para garantizar siempre los tratamientos más eficaces y menos invasivos.

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